32ª Bienal de arte de São Paulo

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32ª Bienal de arte de São Paulo

La semana pasada se inauguró en la capital paulista la 32ª Bienal de arte. Creada en 1962, momento en el que se volvió una fundación independiente, es la segunda bienal de arte más antigua después de la de Venecia. Se celebra en el pabellón Ciccillo Matarazzo ubicado en el parque de Ibirapuera. Esta creación fue obra del director del Museo de Arte Moderno de São Paulo (MAM) Cecilio Matarazzo con el objetivo de difundir el arte moderno brasileño.

Su primera edición tuvo lugar en 1951 pero dependía directamente del MAM.

Con la misión primordial de presentar y debatir el arte contemporáneo por medio de sus eventos, se convirtió en una de las instituciones internacionales más influyentes en la promoción del arte de su tiempo y su impacto en las artes visuales brasileras es claramente perceptible. Desde su fundación participaron en la bienal.

más de 14 mil artistas, de 160 países, que presentaron 67 mil obras. Hasta su 31ª edición contó con más de 8 millones de visitantes.

Este año el eje conceptual gira alrededor de la noción de “incerteza” para reflexionar sobre las condiciones de vida actuales en tiempos de cambios continuos.

Bajo el título “Incerteza viva” (Live Uncertainty), la 32ª Bienal de São Paulo busca reflexionar sobre las actuales condiciones de vida y las estrategias ofrecidas por el arte contemporáneo para acoger o habitar estas mismas.

 

Incerteza viva

La exposición se propone trazar pensamientos cosmológicos, inteligencia ambiental y colectiva así como ecologías naturales y sistemáticas.

Para que nos podamos enfrentar objetivamente a las grandes cuestiones de nuestro tiempo, como el calentamiento global y su impacto en el hábitat, la extinción de especies y la perdida de diversidad biológica y cultural, la inestabilidad económica o política, la injusticia en la distribución de los recursos naturales de la Tierra, la migración global, entre otros, tal vez sea necesario desvincular la incerteza del miedo. La incerteza está claramente conectada a nociones endémicas en el cuerpo y en la tierra, como una cualidad viral en organismos y ecosistemas. Aunque la palabra crisis ya esté muy usada, no es equivalente a ella. Incerteza es, sobretodo, una condición psicológica ligada a los procesos individuales o colectivos de toma de decisiones, describiendo el entendimiento y no el entendimiento de problemas concretos.

La noción de incerteza forma parte del repertorio de muchas disciplinas – de las matemáticas hasta la astronomía, pasando por la lingüística, la biología, la sociología, la antropología, la historia o la educación. A diferencia de lo que sucede en otros campos, la incerteza en el arte apunta hacía el desorden, considerando también la ambigüedad y la contradicción. El arte se alimenta de la incerteza, de la suerte, de lo imprevisto, de la especulación y al mismo tiempo intenta contar lo incontable o medir lo inmedible. Él da espacio para el error, para la duda y hasta para los fantasmas y recelos más profundos de cada uno de nosotros, pero sin manipularlos. No seria pertinente, entonces, que varios modos de pensar y de hacer arte pudiesen ser aplicados en otros ámbitos de la vida pública?

 

 

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Aprender a vivir con incerteza puede descubrirnos soluciones. Comprender diariamente el sentido de la “incerteza viva” y  mantenernos conscientes de que vivimos inmersos en un ambiente por ella regido. Así, podemos proponer otras formas de acción en tiempos de cambios continuos. Discutir incerteza pide comprender la diversidad de conocimiento, una vez que describir lo desconocido significa interrogar todo lo que presuponemos como conocido. Significa, valorizar los códigos científicos y simbólicos como complementares en vez de excluyentes. El arte promueve el intercambio activo entre personas, reconociendo incertezas como sistemas generativos direccionadores y constructivos.

La exposición permanecerá abierta des del 7 de setiembre hasta el 11 de diciembre de 2016, donde se reunirán 81 artistas y colectivos. El curador es Jochen Volz y los co-curadores son Gabi Ngcobo, Júlia Rebouças, Lars Bang Larsen y Sofía Olascoaga.

 

 

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