FOTOGRAFÍA familiar: capturar el momento

Piensa en esas fotos que significan mucho para ti. Seguro que son fotografias hechas a algún familiar en un momento especial de tu vida.

Todos sabemos que fotografiar a nuestros familiares puede ser difícil y capturar el momento puede parecer imposible. Por eso, en este post te contamos nuestros tips para capturar el momento en nuestras sesiones de fotografía familiar.

Lección #1 Keep it clean. Keep it simple

Cuando estoy fotografiando personas, realmente me esfuerzo por mantener limpio el fondo. Muchas veces no hay nada más limpio que una pared blanca. Sin complejos, busco esa pared y planto a mis sujetos delante de ella. La pared blanca es una pizarra en blanco que elimina todas las distracciones y mantiene el foco en el sujeto (lo último que quisiera en un retrato es algo que salga de la cabeza de alguien).

Lección #2 Prepárate para el momento impredecible

Muchas veces la mejor foto sucede cuando quien está delante de mi cámara cree que ya he hecho la foto. Recuerdo que en primero de carrera, en clase de fotografía, nos comentaba el profesor que el primer carrete (sí, por aquel entonces hablabamos de carretes) se desechaba. El sujeto está tenso, es demasiado consciente de la cámara y no va a dar su esencia hasta que te vea cambiar de carrete. Así que empezamos a no meter el primer carrete en la cámara y ha disparar en vacío hasta ver que el sujeto ya estaba habituado al click.

Sigo aplicando esta técnica en cierta medida. «Engaño a mis modelos» diciéndoles que ya tengo la foto que busco y disparo justo cuando por el rabillo del ojo veo que se relajan entre lo que ellos creen que es una toma y la siguiente. Es ahí donde encuentro la complicidad familiar y capturo el momento.

Lección #3 Crea comford

En fotografía familiar, capturar el momento y la expresión genuina de tu modelo puede ser difícil. La mayoría de las personas tienden a tensarse frente a una cámara. Es importante que aprendamos a utilizar nuestras personalidades para extraer la reacción deseada y romper las barreras naturales que se forman entre el fotógrafo y su sujeto.

Lo peor que se le puede decir a alguien para la cámara es «mira a la cámara y sonrie». Cada vez que oigo a una afanada madre decirle eso a sus hijos pienso «¿En serio?, no tienes nada mejor que hacer para que ellos se rían sin que se vea forzado?, tan necesario es que miren a cámara?».

Lección #4 Esgoje bien tus herramientas

En sesiones de família, embarazos o retratos personales siempre voy con mi FujiX-T2 y dos lentes: un 55-18mm y un 23mm luminoso. No descarto, en verano, ir a la playa con la Gopro Hero Black en el bolsillo, porque me permite capturar imágenes espontáneas sin invadir la acción de se está dando delante de mi.

En Reportajes de bodas cargo, eso sí con la Nikon D810 y tres objtivos: un 35mm luminoso Sigma serie Art (loca me tiene con la imágen que me ofrece) y un pata negra de Nikon: 24-70mm. Guardo en la maleta, la mayor parte del enlace el 70-200 de Nikon pues lo utilizo únicamente si el acceso a según que tiros de cámara se me complica demasiado. Cosa que no suele ocurrir porque me meto por cualquier sitio en busca del momento.

Para mí la FujiX-T2 es perfecta porque su visor rotativo me permite estar viendo la pantalla sin que el sujeto sepa que le estoy enfocando. Voy hablando, sentada en el suelo, por ejemplo, como en esta foto de la Abuela de Javier, y espero a ese gesto para hacer click sin que prácticamente nadie se entere capturando el momento.

Lección #5 No sin mi cámara

Constantemente tengo una cámara conmigo, independientemente de dónde vayamos en familia o incluso sola. Pero la idea de perderme un momento, uno como este, es demasiado para dejar la cámara en casa. Incluso en casa tengo la Fuji siempre a mano. Mis hijos están acostumbrados a ver la mitad del rostro de su madre observándoles por la mirilla. De hecho, ellos también tienen su cámara y la libertad de hacer con ella el arte que les surja.