retratos de boda con personalidad

Si las mejores fotos de boda son las que reflejan lo que pasó aquel día tan especial, es lógico que los mejores retratos de boda sean los que reflejan la personalidad de los novios y las emociones que viven el día de su boda. En esta entrada te explicamos algunos trucos Blanko para crear retratos de boda con personalidad.

Mirar a cámara es hablar directamente al observador

Cuando el sujeto mira a cámara los ojos y su personalidad son los protagonistas de la foto. Una de las claves para tener éxito realizando este tipo de retratos de boda es hacer sentir a la persona realmente cómoda ante el objetivo. Para ello yo suelo hablar con los novios, poner música de ambiente o incluso, en algunas ocasiones, simular que no estoy haciendo fotos sino observando cualquier aspecto técnico de la cámara.

En esta foto la expresión de la novia, vestida de Ramón Herrerias, y su mirada a cámara refleja que está intrigada. Justo para esta foto simulé estar pendiente de un aspecto técnico y no de la novia. De este modo ella no está posando, sino esperando instrucciones. De ahí que la imagen sea un retrato estático muy estable y cuidado. Objetivo 35mm.
En esta foto Paula está tomándose una cerveza mientras habla conmigo. La personalidad extrovertida y dinámica de Paula se transmite en esta foto donde sólo sus ojos están completamente a foco. El resto de su cuerpo transmite movimiento y vitalidad quedándo ligeramente desenfocado. Objetivo 35mm.

No mirar a cámara es sumergir al sujeto en su entorno y convertirnos en bouyeurs

Al no mirar a cámara la persona puede relajarse con más facilidad y centrarse en su expresión corporal. El entorno, el vestuario y el ambiente que se respira cobran protagonismo.

Retrato de Moisés hablando por teléfono en su habitación antes del Sí quiero. Sin mirar a cámara.
Luz Natural. Objetivo: 35mm
Patricia en su habitación del Hotel La Boella observando por la ventana como empiezan a llegar sus invitados. En este caso en la habitación sólo estábamos la novia y nosotros (Andrea y un asistente) y respetamos el silencio de la novia. Esta boda fué muy emotiva y difícil porque los padres del novio fallecieron poco antes del enlace.

Los retratos de espaldas son toda una declaración de intenciones.

Como fotógrafa me encantan las espaldas y las miradas al horizonte. El momento en que las novias observan el exterior por una ventana y se hace la calama en su habitación me parece mágico. Normalmente la habitación de la novia suele ser un hervidero de gente, amigas, madres, maquilladora, peluquera… pero hay siempre un breve espacio de tiempo en que la novia se queda sola. Es entonces cuando el silencio invade el espacio y las espaldas cobran protagonismo.

Diana en el Palacio de la Silvela de Madrid sola en la habitación a la espera de que el padrino venga a buscarla para llevarla al altar.

Retratos de cine para novias de película

Cuando las condiciones nos lo permiten nos lucimos. Siempre comentamos a los novios la importáncia de planificar su boda con tiempo suficiente. Es habitual que los novios nos digan que ellos se cambian y están listos en 15 minutos y que no hace falta más. Lo que suele pasar es que las prisas siempre llegan cuando no planificas con suficiente tiempo el previo de la boda. La peluquería y el maquillaje van a tardar más de lo que crees y los mejores retratos siempre surgen antes de la boda; los fotógrafos y videografos estamos cerca de los novios (después la distáncia que tenemos con los novios es mayor) y es en este momento del día cuando maquillaje y peinado están perfectos.

Para este retrato contamos con el tiempo y la tranquilidad suficiente para montar un flash que rebotamos contra la pared y colocar unas plumas, que encontramos en la habitación, entre la cámara y la novia. Con un 75mm y su mirada directa al objetivo logramos este efecto Blade Runner tan cinematográfico.

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