AGNèS VARDA reinventando la vida en el festival de cine de donosti

La cineasta belga, única realizadora de la Nouvelle Vague, recibe a sus 89 años el Premio Donostia.

Agnès; mezcla explosiva y maravillosa de ternura y radicalidad, de energía y calidez, Agnès Varda se ha convertido en la envidia del Festival de Cine de San Sebastián. Todos van saliendo arrebatados tras apenas unos minutos a su lado. A sus 89 años, la cineasta francesa recibe el Premio Donostia tras una carrera brillante en la que ha tocado todos los palos, la fotografía, el documental, la ficción o las artes plásticas. En Blanko hacemos nuestra su máxima de que «hay que estar siempre reinventando la vida».

La radicalidad ha marcado el cine de esta mujer desde su primer filme.

Agnès es una mujer arrolladora y curiosa que habla con pasión pero también con tranquilidad del feminismo, el caos en el mundo, la situación catastrófica del mundo laboral, la vejez o la muerte.

Hay que estar siempre reinventando la vida

Agnès Varda

Varda se convirtió en fotógrafa para Jean Vilar, fundador del Festival de Avignon, en 1948, y después para el Théâtre National Populaire (TNP) (donde brillaba, entre otras, la estrella del cine Gerard Philipe).

Aunque no tenia ninguna clase de formación, Agnès Varda se pasó al mundo del cine. Creó su propia pequeña compañía, Ciné-Tamaris, para producir su primer largometraje, La Pointe-Courte (1955), que escribió y dirigió. Más adelante le valdría el título de “Abuela de la Nouvelle Vague”.

Considerada la maestra del género documental, Agnès Varda defiende lo que ella califica de “auténtica escuela de la modestia”. “El documental te pone al servicio de los sujetos. El cineasta se convierte así en un intermediario entre los personajes y el público”.

Convencida del poder de transformar el mundo, le gusta mucho a Agnès Varda una frase de Simone de Beauvoir: “Uno no nace mujer, se hace”. “La conciencia femenina se va construyendo y el feminismo se hace con los hombres. Hacemos lo que podemos con la realidad. El cine viene de la vida y es por eso por lo que todo mi cine viene de mi vida como mujer, pero también como ciudadana, como madre o abuela. Todo lo que está en la vida se puede transformar y más en este mundo que es un caos y un horror. Yo no busco éxitos comerciales, ni dinero con mi cine, lo que quiero crear como artista son vínculos y sentimientos de fraternidad y ternura entre la gente”.


BLANKO · RETRATROS DE PELÍCULA

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