Tipos de fotógrafos de boda.

Si estás en plena búsqueda de fotógrafo para tu futura boda, debes saber que hay dos tipos de fotógrafos de boda opuestos: el Cazador vs. el Pescador. Elegir al fotógrafo idóneo para vosotros o contratar a alguien que arruinará vuestro humor ese día, depende, en gran medida, de identificar qué tipo de fotógrafo tienes enfrente.

El fotógrafo francés Robert Doisneau decía que había dos tipos de profesionales de la imagen: los cazadores, como por ejemplo Cartier-Bresson, y los pescadores.

Patricia + Juan en La Boella (Tarragona)

El portfolio va primero y da muchas pistas.

Te explico cómo llegan, mayormente, nuestras novias a Blanko: lo primero que se contrata por parte de los novios suele ser la finca y allí las wedding planners ofrecen un listado de proveedores. Tras un vistazo rápido por las páginas web, las parejas suelen quedarse con una selección de dos, tres fotógrafos de boda. El critério que se utiliza para realizar esta primera selección es principalmente estético. Si te gusta lo que ves en la web y te identificas con el tipo de bodas que te muestra el profesional, es muy posible que selecciones a ese fotógrafo entre los finalistas.

Este porfolio, tanto si entiendes de fotografía como si no, ya te está dando muchas pistas sobre la forma de trabajar del fotógrafo. Puede que esta percepción la sientas de una forma más inconsciente que racional, pero te llega la información nacesaria para saber si estás ante un fotógrafo pescador o un fotógrafo cazador.

Demetrio + Júlia. Catedral de Tarragona

El fotógrafo Cazador

Llega como un torbellino sin mediar palabra, despliegan su arsenal de material y se lanza a disparar con sus múltiples cámaras en busca de la mejor perspectiva posible; si hace falta mueve lo necesario de su entorno (muebles, personas…) para conseguir capturar la foto buscada y, sin que te des cuenta, ya se ha marchado a hacer fotos (o vete tú a saber qué) a algún otro lugar. Sabe la foto que quiere y hará lo necesario para conseguirla.

Lo reconocerás porque es impaciente y se mueve sin importarle demasiado lo que sucede a su alrededor; se coloca primero en cualquier lugar para hacer la foto (pensando que tiene más derecho que nadie). Cuando toma una imagen, quiere que el resto del mundo pare cualquier cosa que esté haciendo para que él pueda hacer la foto. También aquí incluiríamos la actitud de ciertos fotógrafos que tienen tanta confianza en sí mismos y en su trabajo que se creen que sus fotos son las mejores del mundo porque ellos son quienes están detrás de la cámara. Aquí estamos ante una persona muy invasiva y con las ideas muy claras. Poco flexible, porque ha salido a cazar y no se irá sin su «presa».

El fotógrafo Pescador

Y en el punto opuesto al activo e invasivo cazador, tenemos al pescador, esa persona colmada de paciencia que espera el tiempo suficiente para capturar el momento justo, el instante preciso. El fotógrafo pescador llega en silencio, sin invadir el espacio ni perturbar a quienes «lo habitan» y se preocupa por que el entorno sea el más amable posible facilitando que tanto novios como invitados estén a gusto con su presencia, consiguiendo que la foto se genere de forma cómplice con ellos. El fotógrafo pescador no hará una foto sin el permiso de quien tiene delante de su cámara, y para conseguir ese permiso utilizará el «cebo» adecuado (un comentario, una mirada, una sonrisa cómplice) para cada situación y persona.

Suele ser el típico fotógrafo callejero que está por ahí aunque casi nadie le ve. Hace fotos sin que te des cuenta porque sabe pasar desapercibido como nadie. Aunque no tiene reparos en meterse donde sea y hacer la foto, o retratar a cualquiera sin que este se dé cuenta, lo que muchas veces le lleva a conseguir esas “fotazas” que otros no pueden lograr, siempre se acerca al fotografiado de forma respetuosa para pedir permiso por la foto ‘robada’ (aunque sea después del disparo para no perder momentum).

Georgina + Sergi en Cactus Costa Brava.

En Blanko somos 100% pescadores!

Los pescadores no tenemos prisa. Somos discretos. Dedicamos el tiempo que haga falta a integrarnos en una boda para pasar desapercibidos e inmortalizar el evento de la manera más natural posible.

Todo nuestro trabajo previo con los novios tiene como fín mimetizarnos el día de su boda, su família, su forma de ser; para ser uno más y saber en todo momento leer lo que están sintiendo tanto los novios como sus más íntimos. Y de esa manera pasar desapercibidos. De esa forma las fotos reflejan 100% la personalidad de los novios.

Boda de Laura + Antón en Parc Samà.